Composición

Nuestro bosque urbano está formado principalmente por unas pocas especies, algo común en las ciudades españolas. La mitad los árboles de Huesca se reparte entre tan solo 9 especies, las clásicas de la jardinería urbana. Se utilizan el plátano, el pino, los cipreses, el negundo, el aligustre, los chopos, el litonero, los olmos y el pisardi.

Distribución de las especies de arbolado viario en Huesca

Especie

% del total

ACUMULADO

Platanus x hybrida

2.460

13,61%

 

Pinus halepensis

1.681

9,30%

 

Cupressus sempervirens

1.075

5,95%

 

Acer negundo

968

5,35%

 

Ligustrum japonicum

852

4,71%

 

Populus alba bolleana

615

3,40%

 

Celtis australis

528

2,92%

 

Ulmus pumila

523

2,89%

 

Prunus cerasifera pisardii

507

2,80%

Catalpa bignonioides

390

2,16%

50,93%

Aesculus hippocastanum

356

1,97%

 

Cercis siliquastrum

356

1,97%

 

Populus alba

316

1,75%

 

Robinia pseudoacacia

305

1,69%

 

Acer pseudoplatanus

269

1,49%

 

Sophora japonica

265

1,47%

 

Populus x canadensis

263

1,45%

 

Liquidambar styraciflua

260

1,44%

 

Prunus dulcis

259

1,43%

 

Fraxinus angustifolia "Raywood"

258

1,43%

     

69,17%

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este reparto de especies no cumple los parámetros actuales de biodiversidad urbana. Además, ahora conocemos mucho más de ellas y sabemos que algunas no son adecuadas por sus elevados índices alergénicos, su carácter potencialmente invasor o su tamaño inadecuado para una acera estrecha.

Poco a poco, en las plantaciones que se realizan en los nuevos desarrollos o en las renovaciones de infraestructuras, se van introduciendo nuevas colecciones de especies más apropiadas, que enriquecen el patrimonio arbóreo de la ciudad.

 

La regla del 10-20-30 o de Santamour

La regla del 10-20-30 es una directriz recomendada por el patólogo forestal Frank S. Santamour en 1990 y se trata de un diseño para bosques urbanos:

- No más del 10 % de cualquier especie

- No más del 20 % de especies de un solo género

- No más del 30 % de las especies de una sola familia


Sirve como guía para una óptima biodiversidad, de manera que el bosque urbano sea más resistente frente a ataques de plagas y enfermedades.

Los patógenos afectan a una especie, a un género o una familia en concreto, de manera que si diversificamos, logramos que en caso de entrar un ataque, su expansión esté limitada.

Por ejemplo sucedió con los olmos y la enfermedad de la grafiosis que les afectaba. Ciudades que tenían un elevado porcentaje de esta especie, -se utilizaron mucho dado su rápido crecimiento- perdieron casi todo el arbolado por este ataque. De haber seguido esta regla, sólo hubieran perdido un 10% de su arbolado.

También nos puede ayudar a reducir drásticamente la concentraciónde polen de las especies más alergénicas, disminuyendo los brotes de alergia y problemas respiratorios. Al diversificar el entorno vegetal según estos límites, se evita la dependencia masiva de unos pocos árboles urbanos hiperalergénicos -como el plátano de sombra, los cipreses o los olivos-.

Para conocer la composición y distribución exacta del bosque urbano oscense puedes consultar la herramienta Arbomap ciudadano