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Familia de agricultores

Autor: José Carrilero Gil

Localización:

Emplazamiento: La escultura está situada en el pasaje emplazado en la fachada trasera del Círculo Oscense, más conocido en la ciudad como el Casino de Huesca, entre las vías de la Calle del Parque y la Calle San José de Calasanz.

Colaboradores: Se trata de una réplica de un diseño realizado originalmente en 1969.

Materiales: La base es de hormigón armado mientras que el grupo figurativo es de bronce.

Dimensiones (altura/anchura/profundidad): El pedestal posee unas dimensiones de 115 cm x 96 cm x 96 cm mientras que el grupo escultórico tiene como medidas 170 cm x 92 cm x 92 cm.

Cronología: El diseño original de la obra es del año 1969. La réplica instalada en Huesca fue inaugurada por la alcaldesa, Ana Alós, el 17 de enero de 2013.

Promotor: La empresa John Deere encargó el diseño de la pieza a José Carrilero Gil en 1969. Se hicieron 32 copias que fueron vendidas a los concesionarios de la marca y con el devenir de los años, fueron regala

Propietario: Ayuntamiento de Huesca

Inscripciones: Contiene una placa donde se especifica en dos idiomas (castellano e inglés) la simbología de la escultura junto con el título de la misma: "La escultura representa al agricultor con la agricultura a su derecha en forma de mujer y el Progreso en forma de niño. La agricultura es portadora de los frutos de la tierra y lleva marcada la huella de la mecanización en forma de dientes de engranaje tallados en el vuelo de la falda. El agricultor soporta y levanta en solícita ayuda con sus manos al Progreso que avanza con un paso al frente hacia el futuro y que alza en sus manos, en la forma de un haz de mies, la promesa de alimento y vestido para la humanidad. Agricultor, agricultura y progreso forman un grupo que simboliza la unión y ligazón entre los tres y les imprime un sello humano y familiar".

Biografía del representado: La escultura alude al símbolo del agricultor. El conjunto escultórico, que mide casi dos metros de altura, está compuesto de tres figuras de bronce que representan una familia de hortelanos. Las figuras aluden al Agricultor (figura masculina situada a la derecha), la Agricultura (figura femenina situada a la izquierda) y el Progreso representado por un niño situado en el centro de la composición. La figura femenina que alude a la Agricultura lleva los frutos de la tierra que porta en su regazo, al tiempo que lleva marcada la huella de la mecanización en forma de dientes de engranaje tallados en el vuelo de la falda. El Agricultor aúpa al Progreso (al niño) que avanza con un paso al frente hacia el futuro y que alza en sus manos, en la forma de un haz de mies, la promesa de alimento y vestido para la humanidad. Agricultor, agricultura y progreso forman un grupo que simboliza la unión y ligazón entre los tres y les imprime un sello tan humano como familiar. La unidad del conjunto se plasma en las tres figuras, varón, mujer, niño, estilizadas, sintéticas, curvilíneas, expresivas, cuya fuerza y eficacia volumétrica se encuentra paradigmáticamente en los vacíos.

Crónica: El 17 de enero de 2013 fue inaugurado este monumento que la marca de maquinaria agrícola John Deere cedió a la ciudad. El grupo está situado en el pasaje situado en la fachada trasera del Círculo Oscense. No se trata de una pieza única sino que existen copias de esta misma escultura en diferentes localidades de la geografía aragonesa y española.

Comentario: El grupo escultórico ideado por José Carrilero Gil representa una alegoría del sector primario, esto es una familia de agricultores. Pretende ser un homenaje a aquellas familias que, de manera anónima, han colaborado en la sociedad para que el progreso económico pueda desarrollarse. No se trata de una pieza única sino que precisamente debido a ese carácter social se han realizado numerosas copias que han sido donadas por la marca de maquinaria agrícola a diferentes Ayuntamientos para que pueblen otras ciudades de la geografía española. La pieza es una alegoría del mundo rural y de la agricultura cuyo propósito principal de reconocer el esfuerzo de los agricultores, el sacrificio de los hombres del campo y la dedicación de sus familias. En esta pieza se aglutinan tres de los rasgos más destacables de la obra escultórica de José Carrilero Gil: su particular capacidad para representar la figura humana, el modo de provocar un acusado contraste entre luz y sombra y el cuidado tratamiento de las superficies. A todo esto es necesario sumar la preeminencia que tiene el movimiento en el conjunto, así como la capacidad de expresar emociones dramáticas a partir de recursos formales. La obra se encuentra ubicada en uno de los lugares de paso más transitados y céntricos de la capital que fue reurbanizado hace pocos años. Así, donde hoy en día se encuentra esta calle peatonal antes se disponía la sede de la estación de autobuses de Huesca. La ubicación, por lo tanto, es ciertamente apropiada pues se trata del ensanche oscense, esto es, un espacio de crecimiento urbano cuando se emigró del campo a la ciudad. Así, desde este emblemático lugar el reconocimiento social de la agricultura se hace visible a un mayor número de viandantes que pasean por esta calle céntrica peatonal con el fin de poner en valor el mundo agrario y su influencia sobre los cambios que ha experimentado la ciudad. En la obra de José Carrilero la naturaleza es el mundo del que se extraen las formas y el punto de partida de su invención, concediendo gran importancia a la imagen principal una vez eliminados los detalles. Este artista no contempla la obra como un objeto sin contenido, sino que siempre existe un tema o una intención a la que se adapta la forma. Esta obra, de madurez, representa la figura humana (masculina, femenina y niño) a partir de cuerpos enteros en un estilo en el cual destacan los contrastes, los volúmenes hercúleos, gruesos en su base, que se van cerrando a medida que se llega a la cúspide. Para ello usa con ingenio el volumen, perfilándolo y moldeándolo hasta dar la sensación de ligereza.

Bibliografía: D.A. "Inaugurada una escultura que cede a la ciudad John Deere", en Diario del Altoaragón, Huesca, 17 de enero de 2013. CHACÓN JIMÉNEZ, F. (dir.), Historia de la región murciana, Murcia, Ed. Mediterráneo, vol. X, 1980. MELENDRERAS GIMENO, J. L., Escultores Murcianos del siglo XX, Murcia, Ayuntamiento de Murcia y Caja de Ahorros de Murcia, 1999.

Ficha: Natalia JUAN GARCÍA

Biografía del autor: José Carrilero Gil nació en Caravaca de la Cruz (Murcia) el 14 de julio de 1928. A los tres años de edad José Carrilero tuvo que trasladarse con sus progenitores hacia la ciudad de Murcia, instalándose frente al Cuartel de Artillería. Inició sus estudios artísticos en las clases de dibujo de la Sociedad Económica de Amigos del País durante un curso. Su siguiente escalón fue la Escuela de Artes y Oficios de Murcia, en la que ingresó con trece años de edad y en la que tuvo como profesores, entre otros, a Luis Garay o Clemente Cantos. En el taller de Andrés Pujante, al que acudía de forma intermitente, aprendió el dominio de los materiales. En 1952 marchó a Madrid, pensionado por la Diputación Provincial, para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde estuvo los cinco años de carrera. Tras acabar la misma, en 1959 logró por oposición una pensión para la Academia de España en Roma, donde estuvo tres años como pensionado por el Ministerio de Asuntos Exteriores. En ese mismo año recibió el Gran Premio en Roma y un año más tarde, en 1960, fue premio nacional de escultura y obtuvo la medalla de la Universidad de Roma. De vuelta a España en 1962 trabajó para la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y como profesor de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid con gran proyección al exterior a través de Exposiciones en Europa e Hispanoamérica. En 1964 obtuvo por oposición plaza de profesor de dibujo en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios de Madrid, siendo un año después nombrado director de la sección 4ª de la misma institución, puesto que desempeñó durante catorce años. También fue durante dos cursos profesor de escultura de la Universidad Autónoma de Madrid. En ese mismo año ganó el premio de la Fundación Rodríguez Acosta. Casi simultáneamente con estas actividades se forma el grupo "Seis Escultores" junto con los escultores Venancio Blanco, Joaquín García Donaire, César Montaña, Benjamín Mustieles y Jesús Valverde, la mayoría ex-pensionados de Roma y también profesores de Artes y Oficios, con los que expuso en varias ocasiones. Este grupo se formó sin ánimo de crear escuela, pero al celebrar su primera exposición en las salas de la Dirección General de Bellas Artes de Madrid, en 1964, se les encuadró en la llamada 'Nueva figuración'. En 1966 obtuvo tres importantes galardones: el premio Valdepeñas, la segunda medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes y una pensión de la Fundación March. En 1970 ganó el concurso para desarrollar el monumento a Santa Teresa en Ávila y en 1976 el concurso para realizar un Homenaje a García Lorca en Granada. Finalmente, y tras una larga ausencia fuera de la Región de Murcia, José Carrilero vuelve a su tierra para exponer por primera vez en Murcia durante el 2002 en el Almudí. Es Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca de Murcia desde el año 2003. En 2009 recibió la Medalla de Oro de las Artes Murcianas.

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