Monumento a Julio Alejandro

Autor: Manuel Arcón

Localización: Facultad de Empresa y Gestión Pública, Ronda Misericordia, Huesca, España

Emplazamiento: Plaza de la Constitución, frente a la fachada delantera de la antigua Residencia de Niños (hoy sede principal de la Universidad de Zaragoza en Huesca), entre la Ronda de Montearagón, la Plaza de Mosén Demetrio Segura y el Parque Universidad.

Materiales: Granito (plataforma general inferior) Piedra (pedestal del busto, monolito escultórico y basamento prismático del monolito) Bronce (busto)

Dimensiones (altura/anchura/profundidad): Plataforma inferior: 0’35 x 2 x 1’50 m. Pedestal del busto: 1’35 x 0’45 x 0’45 m. Busto: 0’68 x 0’42 x 0’56 m. Monolito escultórico, incluido su basamento prismático: 3’16 x 0’75 x 0’60 m.

Cronología: 2006 (propuesta de creación del monumento). Enero de 2007 (elección del emplazamiento). Primeros meses de 2008 (realización del monumento). 7 de junio de 2008 (inauguración del monumento).

Promotor: Ayuntamiento de Huesca y Festival de Cine de Huesca

Propietario: Ayuntamiento de Huesca

Inscripciones: En la cara frontal del basamento prismático del monolito: A / JULIO ALEJANDRO / CINEASTA Y ESCRITOR / HUESCA, 1906 – JAVEA, 1995 En un lateral del monolito, grabado en la piedra: ARCON / 2008 En la parte trasera del busto, en la zona del cuello, grabado en el bronce: ARCON.

Biografía del representado: Julio Alejandro Castro Cardús (1906-1995) fue un destacado guionista, poeta, dramaturgo y marino oscense. Nació en Huesca el 27 de febrero de 1906 de madre zaragozana y padre de Borja (Zaragoza). Muy joven, con apenas diez años, se trasladó a vivir a Madrid, donde cursó el bachillerato, ingresando a los 16 años en la Escuela Naval, donde pudo dar rienda suelta a su pasión por el mar. Su ajetreada vida como marino, que le llevó a viajar hasta Shangai como alférez de fragata o a participar en el Desembarco de Alhucemas, no le impidió cultivar su otra gran pasión: la literatura. Ya a comienzos de la década de 1930 entró en contacto con Antonio Machado, quien le prologó su primer libro de poesía, La voz apasionada (1932). Esta vocación literaria le llevó a pedir la excedencia y a matricularse en Filosofía y Letras en la Universidad Central. Sin embargo, pronto reingresó en la Marina como asistente del ministro republicano José Giral, papel que también desempeñó a las órdenes de Indalecio Prieto. A consecuencia del golpe del 18 de julio de 1936 se vio obligado a huir a Toulouse (Francia) ante los recelos que despertaba en Madrid por su condición de militar. Allí se ganó la vida dando clases hasta 1939, año en que se trasladó a Lisboa, embarcando poco después hacia Manila (Filipinas) para ser profesor en la Universidad de Santo Tomás, puesto que le había conseguido un tío suyo dominico. Durante la II Guerra Mundial fue hecho prisionero por los japoneses, siendo repatriado a San Diego (California) al final de la contienda. No obstante, rechazó la nacionalidad estadounidense, trasladándose en 1945 a México y poco después a Chile y Argentina, desde donde embarcó para España. En la España de la posguerra Julio Alejandro encaminó su carrera hacia el mundo del teatro, estrenando en la segunda mitad de los 40 varias obras propias de notable éxito en teatros madrileños: El pozo, La familia Kasbin, Shangai-San Francisco, Barriada, El termómetro marca 40… Sin embargo, sus mayores triunfos se dieron fuera de España, sobre todo en México, de donde le llegó en 1949 una interesante oferta que propició su marcha. Allí permaneció durante 34 años, trabajando sobre todo como guionista cinematográfico para los más afamados directores activos en el país, hasta tal punto que llegó a escribir el guión de decenas de películas. Sin embargo, la fama y el reconocimiento le llegaron por su condición de guionista de algunas de las mejores películas del también aragonés Luis Buñuel, como Abismos de Pasión, Nazarín, Viridiana, Simón del Desierto o Tristana. No obstante, siempre se consideró a si mismo poeta antes que dramaturgo y dramaturgo antes que guionista. Ya en 1983 regresó a España de manera definitiva. En este periodo final de su vida, que pasó a caballo entre Jávea (Alicante) y Madrid, recibió numerosos reconocimientos, siendo especialmente emotivo para él el que le rindió en 1989 el Festival de Cine de Huesca, que incluyó la edición de un libro sobre su trayectoria en el que se recogieron varias de sus obras teatrales, una entrevista, una antología de sus poemas y diversos testimonios de amigos como Adolfo Marsillach, Víctor Erice, Eduardo Ducay, José Luis Borau, Alfredo Castellón o Alberto Sánchez Millán. Falleció el 22 de septiembre de 1995 en Jávea a los 89 años de edad, frente al mar y rodeado de amigos. Por deseo expreso, sus cenizas fueron enterradas en una finca cerca del Monasterio de Veruela.

Crónica: La idea de crear un monumento dedicado a la memoria de Julio Alejandro surgió en el año 2006 con motivo del primer centenario del nacimiento del gran escritor y guionista cinematográfico oscense, que se cumplía ese año, y partió de la iniciativa de José María Escriche, Director del Festival de Cine de Huesca (y antiguo concejal), del propio festival y de varios miembros de la Fundación Anselmo Pié, quienes hicieron una solicitud en firme al alcalde Fernando Elboj. Éste aceptó la propuesta y adquirió el compromiso de que el Ayuntamiento de Huesca le dedicaría un monumento sufragado a su costa. Tras varios meses de reflexión, a principios de enero de 2007 el Ayuntamiento había decidido ya la ubicación que daría a la obra una vez que estuviera terminada: la nueva plaza de la Constitución, un amplio espacio urbano peatonal de nueva creación, diseñado por los arquitectos Humberto Bahillo y Javier Úbeda, situado en el emplazamiento de los antiguos jardines delanteros de la Residencia de Niños, cuyas obras acababan de iniciarse e incluían la construcción de un parking subterráneo. El monumento fue encargado al escultor de Graus Manuel Arcón, que concibió un conjunto escultórico que realizó fundamentalmente durante los primeros meses del año 2008, en paralelo al proceso de urbanización de la plaza de la Constitución, que se había iniciado a principios de ese año coincidiendo con la fase final de las obras del parking. Finalmente, el conjunto escultórico creado por Manuel Arcón se inauguró en una zona ajardinada de la nueva plaza de la Constitución poco después de las once de la mañana del día 7 de junio de 2008, coincidiendo con la trigésimo sexta edición del Festival de Cine de Huesca, la primera tras el fallecimiento del que fuera su director durante más de treinta años e impulsor principal del Monumento a Julio Alejandro, José María Escriche. El acto estuvo presidido por el alcalde Fernando Elboj y un hermano del homenajeado, Fernando Castro Cardús, que se encargaron de descubrir el monumento. A la inauguración asistieron en lugar preferente personalidades destacadas como Ángel Garcés, que acudió en representación del festival y que agradeció públicamente al Ayuntamiento la instalación del monumento recordando el importante papel de Escriche en el éxito del proyecto; el ex-alcalde Enrique Sánchez Carrasco; el propio escultor Manuel Arcón, que aseguró haber puesto todo su empeño “por hacer una cosa digna”; o el destacado cineasta francés Bertrand Tavernier, que esa misma tarde iba a recoger el Premio Luis Buñuel que le había concedido el Festival de Cine de Huesca. Entre las intervenciones de los asistentes destacaron la del hermano de Julio Alejandro, que se emocionó y que entre otras cosas resaltó la veneración que éste tenía por su ciudad natal a pesar de haberla abandonado con sólo 10 años, y la del alcalde Fernando Elboj, que se refirió a la solicitud del año 2006 e hizo hincapié en que la elección del emplazamiento se debió a la voluntad de que el monumento se ubicara en el contexto de la Universidad, símbolo “de la reflexión, la búsqueda, el diálogo y la paz”, un lugar muy adecuado para el recuerdo de un cineasta y escritor.

Comentario: El Monumento a Julio Alejandro se compone de tres partes diferenciadas: 1) una sencilla plataforma inferior de planta rectangular realizada en granito que sirve de base general a todo el conjunto; 2) un monolito escultórico abstracto de carácter geométrico y formato vertical, realizado en piedra de coloración dorada típica del entorno de la ciudad de Huesca, dispuesto sobre un basamento prismático que recoge una inscripción conmemorativa; y 3) un busto de bronce de Julio Alejandro de tamaño notablemente mayor que el natural (en realidad es una “cabeza” ya que carece de hombros) situado sobre un sencillísimo pedestal prismático de formato marcadamente vertical y líneas rotundas, realizado también en piedra “dorada”. La plataforma inferior de granito unifica todo el conjunto escultórico, que parece flotar literalmente ya que ésta no apoya directamente sobre el suelo sino sobre una base inferior que se dispone más retranqueada y que apenas es perceptible. Sobre la plataforma, en su extremo izquierdo y en segundo plano, se sitúa el monolito escultórico, que es una composición geométrica de marcado sentido ascensional que juega de manera muy efectista con los efectos de concavidad y convexidad. Actúa como contrapeso compositivo y visual de la “cabeza” de Julio Alejandro y su pedestal, ya que hace pendant con ella pero sin llegar a eclipsarla a pesar de su mayor altura, al disponerse en un plano más retrasado y sobre todo a consecuencia de la gran fuerza expresiva de dicha “cabeza”, que se emplaza en primer plano sobre el extremo derecho de la plataforma de granito. La “cabeza” de bronce de Julio Alejandro, que se muestra desnuda, despojada de todo aditamento superfluo, es sin duda el elemento más destacado del conjunto. En ella Manuel Arcón desarrolló un ejercicio escultórico de carácter figurativo de gran calidad, sin duda una de sus mejores obras de carácter público, caracterizado por un notable realismo casi naturalista, palpable en la magnífica y certera captación de los genuinos rasgos fisionómicos del rostro del personaje a una edad ya avanzada, como su mirada cansada, la gran papada que le ocultaba el cuello, que aparece resuelta de manera muy lograda, o sus grandes orejas. No obstante, la obra no está exenta de un cierto clasicismo, perceptible en el gran aplomo y equilibrio del rostro del escritor y cineasta, que mira al frente con firmeza y gesto adusto, y de una ligera sintetización de sus rasgos faciales, resolución que demuestra el gran dominio de la técnica del modelado por parte de Arcón (la pieza se elaboró mediante la técnica del modelado y se pasó posteriormente al bronce) y que enlaza esta pieza con otras obras del autor de carácter público realizadas para la ciudad de Zaragoza, sobre todo con el busto del torero Nicanor Villalta (1998) o con la obra Cofrades (2009), realizada justo después del monumento oscense, y en menor medida con la escultura Lavandera (1992) o el monumento a Eduardo Jimeno Correas (1996), piezas donde la simplificación de la indumentaria y de los rasgos físicos del personaje representado fue algo mayor.

Bibliografía: ABAD CASTILLO, A., “El Festival de Cine rinde tributo a Julio Alejandro y concede el premio Luis Buñuel a Tavernier”, en Aragón Digital, Huesca, 7 de junio de 2008, s. p. (edición digital). ANÓNIMO, “El Cineasta Bertrand Tavernier recogió el Premio Luis Buñuel”, en Diario del Altoaragón (Suplemento del Festival de Cine de Huesca), 8 de junio de 2008, pp. 1-2. ANÓNIMO, “Inaugurada la escultura en memoria de Julio Alejandro”, en www.radiohuesca.com, Huesca, 7 de junio de 2008, s. p. (edición digital). D. A., “El parquin subterráneo, a punto de abrir”, en Diario del Altoaragón, 17 de febrero de 2008, p. 5. J. O., “Elboj propone que se llame plaza de la Constitución al solar de la Residencia”, en Diario del Altoaragón, 7 de enero de 2007, p. 5. M. M., “Julio Alejandro ya tiene su monumento”, en Diario del Altoaragón, 8 de junio de 2008, p. 5. MARTÍNEZ, M., “Buñuel fue un cineasta inmenso”, en Diario del Altoaragón (Suplemento del Festival de Cine de Huesca), 8 de junio de 2008), p. 3. www.enciclopedia-aragonesa.com (voz Castro Cardús, Julio Alejandro de).

Ficha: Javier Martínez Molina

Biografía del autor: Manuel Arcón Pérez (Barasona/Graus –Huesca-, 1928) se formó en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Zaragoza y en los talleres de Félix Burriel, en Zaragoza, y Enric Monjo, en Barcelona. De su generación, sólo Arcón y Francisco Rallo se han mantenido en Zaragoza –es decir, en Aragón– como escultores profesionales durante toda la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del siguiente. Escultor cuyas obras figurativas (retratos, medallas, imágenes religiosas, desnudos femeninos, piezas monumentales) representan una importante renovación formal, volumétrica y expresiva de la escultura contemporánea en el ámbito aragonés, desde los años ochenta del siglo XX ha desarrollado también otra relevante faceta de su obra siguiendo las tendencias constructivistas y organicistas de la disciplina, guiado siempre por un profundo sentido humanista. A partir de 1965 realiza un variado y muy significativo conjunto de obras de carácter monumental, con excelentes ejemplos en Híjar, Huesca, Villanueva de Sijena, Zaragoza, La Almunia de doña Godina, Sabiñánigo, Alcañiz, que le convierten en uno de los escultores autóctonos más destacados en ese campo.

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Puedes obtener más información y configurar tus preferencias aquí