Rutas por la redolada

 

Los ocho senderos señalizados por la redolada de Huesca se articulan en un medio periurbano y rural que, a pesar de su fuerte humanización y desarrollo agrícola, conserva excelentes muestras de vegetación autóctona como los sotos de los ríos Flumen e Isuela, los carrascales de los sasos o los ambientes acuáticos de las balsas y albercas. Además, insertados en este paisaje oscense por el que vamos a pasear, se enclavan algunos de los más bellos ejemplos de arquitectura religiosa y militar de la provincia junto a otras curiosidades artísticas y etnográficas que, a buen seguro, nos sorprenderán.

  1. (PR-HU 116) Huesca-Alberca de Cortés-Chimillas/Banastas 5,5 km. Ciclable. Partida: Convento de las Miguelas.
  2. (PR-HU 117) Huesca-Ermita y alberca de Loreto-Huesca 7,5 km. Ciclable. Partida: Camping San Jorge.
  3. (PR-HU 118) Huesca-Embalse de Valdabra 8,5 km. Ciclable. Partida: C/Badajoz, circunvalación sur.
  4. (PR-HU 119) Huesca-Pampenillo-Lascasas-Monflorite-Huesca 19,5 km. Ciclable. Partida: Circunvalación sur, junto desguace.
  5. (PR-HU 125) Huesca-Bellestar-Tierz-Huesca 16,2 km. Ciclable. Partida: Monumento al Danzante. Falta la pasarela en el punto de cruce al río Flumen.
  6. (PR-HU 125)Tierz- Estrecho Quinto-Tierz 5,2 km. No ciclable. Partida: Camino cementerio.
  7. (PR-HU 126) Huesca-Montearagón-Quicena-Huesca 13,4 km. Ciclable. Partida: Polígono Monzú, C/División 52.
  8. (PR-HU 127) Huesca-Fuentes de Marcelo 3 km. No ciclable. Partida: Convento de las Miguelas.


Rutas 1,2 y 3. Huesca y sus regadíos medievales

 

Las albercas de Cortés y de Loreto, hacia donde dirigirán sus pasos los caminantes que opten por recorrer los dos primeros itinerarios balizados, forman parte del reticulado sistema de riego de la ciudad de Huesca que se desarrolló entre los siglos XIV y XVII. En apariencia, ambas parecen haber cedido el papel preponderante que desempeñaban antaño en la ordenación de caudales y distribución de aguas a favor del valor natural y ambiental que desempeñan hoy en día estos ecosistemas palustres en los aledaños del perímetro oscense.

Un tercer recorrido llega hasta el moderno embalse del barranco de Valdabra. Alejado del paisaje urbano, se adentra en llanadas cerealistas salpicadas de pedazos marginales del carrascal primitivo. Sus aguas permanentes durante todo el año alimentan el Canal del Cinca y constituyen, al igual que las albercas anteriores, un importante reducto para la fauna acuática.


Ruta 4. Por los pueblos de la Hoya

 

Pompenillo, Lascasas, Monflorite son poblaciones vecinas que adornan esta ruta que recorre la parte más meridional de la Hoya de Huesca. Con vocación cicloturista más que senderista, dada su longitud, se solapa en buena parte del recorrido con la Cabañera Real, tradicional vía pecuaria de los ganados trashumantes. El resto del itinerario se completa a través del entramado de pistas agrícolas y junto a él se suceden de manera jalonada, cuan hitos del camino, el castillo de Monflorite, la ermita de Los Dolores y el santuario de Salas, pervivencia de un pasado arquitectónico y artístico medieval.


Rutas 5, 6 y 7. Cerros y oteros, miradores de la historia

 

Estos tres itinerarios tienen como destino los sasos más emblemáticos que rodean la ciudad de Huesca, en concreto, los sasos de Montearagón, Tierz y Bellestar. Se trata de insignificantes cotas geográficas que descienden, rasas, desde las sierras de Gabardiella y del Águila pero que, por el contrario, representan posiciones de dominancia visual, con gran amplitud de horizontes que rebasan incluso los límites físicos de la Hoya. Circunstancia que, sin duda, no pasó desapercibida para la huestes medievales de Sancho Ramírez ni para las milicias republicanas de 1936 cuando, para sus empresas militares, construyeron unos el soberbio Castillo de Montearagón y zaparon, los otros, las fortificaciones y atrincheramientos del saso de Tierz. No termina aquí el testimomio de quienes dejaron expresa huella de su paso sobre el perfilado paisaje de los sasos. Más abajo, a sus pies, encontramos la impronta de la ingeniería romana en calzadas, puentes y acueductos como los de Quicena o en los mismo topónimos, con claras reminiscencias miliarias, de Tierz y Estrecho Quinto.


Ruta 8. Remanso de paz a un paso de Huesca

 

Este último recorrido tiene como propósito el visitar uno de los rincones más seductores del entorno inmediato de Huesca, las Fuentes de Marcelo. Un estimulante paseo por las solitarias orillas del Isuela, donde la tranquilidad y la naturaleza son las únicas compañeras de excursión. En el Convento de las Miguelas parte el camino rural que enseguida se instala en la ribera del río. Remontando su curso entre sombreados restos del antiguo soto fluvial y bordeando campos de labor se alcanzan las praderas de Marcelo, después de haber superado los viaductos de la autovía. Bajo un multicolor parasol de temblones, chopos, acacias, quejigos... brotan borboteantes las incesantes aguas de sus manantiales. Unas fuentes recuperadas para sus visitantes más asiduos, varios bancos y mesas y un pequeño cobertizo de madera bajo el que guarecerse de unas inoportunas gotas o del sofocantes calor del verano adornan este lugar de recreo.