Participación y voluntariado

El interés por participar y colaborar en el intento de extender y mejorar "el bien común" es una constante en la historia de la humanidad. Este interés se concreta de formas diferentes y complementarias, aunque todas ellas coinciden en la obligatoriedad de salir de nuestro pequeño mundo y descubrir que las cosas que pasan aquí y allá no nos son ni tan ajenas ni tan extrañas.

Permanentemente escuchamos frases del estilo de "las cosas son como son", "yo no puedo hacer nada"..., que se extienden y triunfan entre personas adeptas al individualismo y la comodidad. Posiblemente nuestro poder de decisión y de cambio es muy limitado, pero es verdad que la forma en que cada individuo decide ser, estar y participar en la sociedad, va a influir obligatoriamente en como esa sociedad se irá organizando y evolucionando. Las posibilidades de participación son infinitas, limitadas exclusivamente por nuestros deseos y capacidades personales. En los últimos años se ha puesto especialmente de moda la figura del voluntariado, olvidado en muchos casos que la riqueza de las organizaciones y las diferentes formas de participación superan con creces este concepto. Todas estas posibilidades se han incrementado últimamente con las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías en este terreno, favoreciendo el surgimiento de redes, plataformas y nuevos modelos de coordinación y gestión, que permiten un trabajo mas rápido y eficaz.

La participación se concreta en múltiples escenarios:

  • el trabajo con niños, abuelos o personas que tienen alguna discapacidad
  • el medio ambiente, el feminismo, la paz...
  • la mejora de mi barrio, mi instituto, mi universidad, en definitiva mi pequeño mundo.
  • el trabajo con las personas más desfavorecidas
  • la cooperación internacional, a través de la sensibilización en nuestro entorno y también desarrollando proyectos en diferentes países.

Si tienes alguna inquietud en cualquiera de estos temas la primera dificultad suele ser como conectar. Nos da corte, no conocemos a nadie, dudamos de nuestras capacidades, de la eficacia de la participación... Saltar estas barreras es el primer paso, informarte bien y acercarte es el siguiente. Descubrirás que eres muy bien recibido/a y que hay muchas cosas que tu puedes aportar. Sentirás la necesidad de conocer mas a fondo la entidad: sus objetivos, sus proyectos y actividades, su organización, sus métodos de trabajo... Es posible que en este momento valores algún tipo de formación, que te dará seguridad y te permitirá desarrollar tu trabajo de forma mas eficaz. El grado de implicación, lo decides tú, teniendo en cuenta tus capacidades, tu tiempo y las necesidades de la entidad. Puedes elegir entre: una aportación económica , la compra de un producto a través del comercio justo, la colaboración en acciones con personas concretas, el compromiso en proyectos mas amplios, aquí a allá... Es importante en este momento ser realistas y pensar a largo plazo, es mejor ir incrementando el compromiso, que derrochar una generosidad, que no podamos asegurar en el día a día. Participar no es ocupar nuestro tiempo libre, ni siquiera nuestra forma de cambiar el mundo, participar es sobre todo una fuente de satisfacciones y una oportunidad para desarrollarnos como personas. Nos permite reflexionar sobre el mundo que nos rodea, conocer personas y culturas diferentes, aprender formas variadas de organización y metodologías complementarias, trabajar en grupo, dejar a un lado prejuicios absurdos, fruto del desconocimiento.

Participar es pues un aprendizaje privilegiado para nuestra vida personal y laboral, que nos permite vivir y convivir de forma activa y gratificante. Las posibilidades de participación son infinitas solo hace falta que tengas ganas, superes el corte inicial y te acerques a conocerlas. Aquí recogemos alguna de las opciones posibles en Huesca.