Breve historia del Archivo

 

El Archivo del Ayuntamiento de Huesca nació al mismo tiempo que el consistorio. Era necesario, puesto que los documentos que se guardaron en él eran la prueba de su existencia, así como de su patrimonio, límites, ordenamiento jurídico, poderes y privilegios. Algunos de ellos no se han conservado en su forma original, pero la percepción de su importancia ha hecho que su contenido llegase hasta el presente a través de copias.

Los primeros documentos de los que tenemos noticia y copia son sendos privilegios de los reyes Pedro I, Ramiro II y Ramón Berenguer IV (1100, 1134 y 1137, respectivamente), concediendo los dos primeros exenciones fiscales a todos aquellos que vengan a poblar la ciudad, y el último, confirmando lo dicho por los anteriores.

Poco a poco, con el transcurrir de los años, los privilegios de los reyes se suceden (siempre a cambio de la lealtad o de la liberalidad de la ciudad para con la corona) y deben ser anotados cuidadosamente. También ha de recordarse a los nuevos soberanos que confirmen los privilegios de sus antecesores. La ciudad acumula una buena porción de diplomas enormemente valiosos para su propia existencia y así, va conformando los llamados libros de privilegios, en los que quedan anotados, no sólo estas cartas reales, sino también mandatos, ordenanzas y textos de interés para la ciudad, que es lo que guía la confección de estos volúmenes.

El fondo sigue creciendo y en 1592, se encarga a Juan de Berroeta la construcción de un mueble apropiado para contener el fondo del Ayuntamiento. El archivo se percibe como un lugar en donde custodiar los objetos más importantes -no es lo mismo que de gran precio- del consistorio. Hay un texto de las ordinaciones de la ciudad de 1654, que lo explica perfectamente.

El fondo ha llegado hasta nuestros días, aunque no ha mantenido su primitiva ubicación. Desde 1986 presta servicio en sus nuevas instalaciones del Colegio de Santiago.

Texto: Mª Jesús Torreblanca Gaspar. Archivera municipal